El teatro aporta múltiples beneficios a cualquier persona que lo practica; conectas con tu parte creativa, expresas tus emociones, adquieres un mayor conocimiento sobre ti, desarrollas una mejora en tu capacidad de transmitir y comunicarte, favoreces tu escucha y tu presencia, mejoras la emisión de tu voz, vences miedos y barreras…

Y sobre todo, ejercitas estar plenamente presente.

improvisacion teatro

Hacer teatro, ya sea formándote como actor o simplemente como entretenimiento, mejora tu vida y tu modo de enfrentarte a lo que verdaderamente ocurre. Los diversos ejercicios y técnicas favorecen tu bienestar, ya que el «bienestar» no se produce solo cuando consigues lo que deseas, sino cuando aceptas y estás abierto a lo que se produce. Como si soltaras esa pesada mochila que llevas a la espalda cargada de juicios, dudas, miedos, opiniones, «deberías» y un largo etcétera.

Hacer teatro es también realizar un entrenamiento.

Me gusta mucho la palabra «entrenamiento». Porque no se trata de algo a alcanzar, sino de un camino elegido por el que transitar. Trata de «desnudarse» y abrirse en canal a los demás y a ti mismo. Y aunque difícil, ese acto en sí resulta reparador. Hacer teatro, ya sea en una clase frente a compañeros o en una escena frente a un público, supone un acto de valentía.

teatro puro en ecenario

¿Qué nos atrapa cuando vemos una interpretación buena? Para mí, jamás se trata de virtuosidades, aunque puedan dejarnos maravillados. Lo que realmente te conmueve y te deja sin habla es, que vemos el alma de ese ser humano, algo trascendental y único.

Vemos a alguien que está plenamente presente.

Imaginemos una escena en la que una persona espera a otra que nunca llega. Queremos mostrar su impaciencia y su frustración. Si el actor que interpreta dicha escena tiene otra cosa en la cabeza como: «qué mal lo estoy haciendo», «se me olvidó sacar el bolso en la escena» o «voy a mostrar impaciencia», jamás veremos impaciencia o frustración sino a un actor «actuar», queriendo vendernos algo que no es lo que realmente le está pasando. Y no nos engañemos, el público no ve lo que queremos que vea, sino lo que sucede realmente. Como en la vida.

Solo entrenando lograremos estar cada vez un poco más aquí y menos en otras cosas. Y ése «estar aquí» nos conecta con la verdad, con nosotros mismos, con la atención plena, y por tanto nos salva.

Hacer teatro también nos aleja un poco del «no puedo». Estamos acostumbrados a decirnos constantemente «no puedo», como si eso nos hiciera sentir mejor, o como si el golpe de fallar fuera más leve. Lo increíble de interpretar es que afortunadamente, ¡siempre estás fallando! En eso consiste todo el proceso de ensayos; en probar, fallar y jugar. Y solo del «error» podrá aparecer algo auténtico y brillante.

Hacer teatro nos enseña mucho de la vida y nos hace mejores personas.

«El éxito consiste en vencer el temor al fracaso» Charles Augustin Sainte-Beuve.

Elisa Niño 3
Elisa Niño